El gobierno federal enfrenta una urgente necesidad de recursos, ya que proyecta un déficit de ingresos que alcanza un 7.3% del PIB. Como resultado, el próximo año se llevará a cabo un aumento del impuesto al ahorro, que pasará de 0.15% a 1.48%.
Esta medida tendrá un impacto en los contribuyentes, quienes se verán obligados a pagar considerablemente más por los intereses generados en sus instrumentos de ahorro e inversión. Los más afectados serán aquellos que tengan un ISR a su favor y que no soliciten una devolución en su declaración anual.
La Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación para el próximo año establece que “con la información observada de valores públicos y privados y la inflación, se actualizará la tasa de retención provisional aplicable a los intereses pagados por el sistema financiero, la cual será de 1.48% en 2024”. Este aumento representa el mayor incremento en la tasa del ISR para los instrumentos de deuda desde que se gravan los intereses.
En el próximo año, las instituciones financieras retendrán este impuesto y lo pagarán al SAT, lo que significa que por cada 100 pesos de rendimiento por inversiones ganados en interés, los contribuyentes recibirán aproximadamente 84 pesos.
El incremento del impuesto al ahorro es una respuesta a la necesidad apremiante de recursos, lo que plantea desafíos significativos tanto para los contribuyentes como para la economía mexicana en general.